jueves, 2 de junio de 2011

Democracia real: Palabras y políticos que no valen nada



El poder es la capacidad de pocos de hacerles creer a muchos lo poco que importan.

Oigo y Escucho. Palabras que se van con el soplido de la respiración. Discursos y acusaciones sin ninguna profundidad. No hay hechos, no hay acciones. Somos un país donde nuestros líderes han perdido toda orientación. El poder les ha cegado y ahora son víctimas de la ambición de su partido para aprovechar la ocasión diciendo que nos gobiernan. Ni unos, ni otros. Ninguno. Unos nos han llevado dónde estamos y los que están por llegar harán lo posible por beneficiar a los privilegiados. Ahora no. La sociedad está cansada del bipartidismo existente: el turno de poder, y el control sobre los más altos estamentos para su beneficio propio. Obvio, que nos preocupa la crisis pero más nos debería preocupar la falta de calidad de nuestros líderes.


¿Por qué ante cada problema propio o ajeno el otro bando sólo sabe criticar en lugar de colaborar? Como oposición deben culpar al gobierno si se equivoca, pero no se debería quedar ahí, sino hacer todo lo posible por ayudar a solucionarlo. Se priorizan los beneficios de un partido a los de un país. ¿Es eso justo?¿No deberíamos trabajar todos en la misma línea para conseguir el progreso de todos?.


Necesitamos un cambio en los principios que rigen nuestra sociedad y sobre todo, nuestra democracia. Vienen tiempos difíciles y como organización que somos, deberíamos prepararnos para afrontarlos con unas bases sólidas para que todo el conjunto se beneficie. Debemos volver a nuestros orígenes y unir todas las fuerzas para ver hacia donde queremos ir; que cosas queremos que no vuelvan a suceder, y cómo lo hacemos. Nuestro sistema político necesita una buena ducha de agua caliente para quitarse todo lo malo que tiene encima.

domingo, 22 de mayo de 2011

Democracia real, libre y participativa.




Siento pena por nuestra Democracia. Fue engendrada para crear un sistema armonioso y equilibrado, donde todos los ciudadanos tenían derecho a participar de la vida política de cada pueblo, ciudad o nación. De este modo se evitaba que el poder de los hombres cayera sólo en unos pocos. Añoro a aquellos soñadores, utópicos, que pensaron que un sistema tan perfecto perduraría a lo largo de los años. Ilusos, eso es lo que fueron. La mano y el corazón del hombre usaron dicho sistema para su propio beneficio y olvidaron lo que realmente importa en una democracia: la participación ciudadana en busca de la eficiencia en la organización.



Como democracia a la que pertenezco, no entiendo el motivo de los hombres para haber creado la izquierda, la derecha o cualquier ideología. Cualquier lado de la política actual tiene aspectos negativos. Además, los ciudadanos no tenemos poder real de decisión, éste reside en unos pocos de derecha o izquierda, que se intercambian el poder esperando que le vuelva su turno.



Acaba de nacer un movimiento, lento y silencioso, pero muy persuasivo. Se trata de un sentimiento de hastío y repulsión hacia nuestra clase política y nuestro sistema. Una gran parte de los ciudadanos españoles no se sienten representados y optan por el bipartidismo existente. Es un intercambio de poder cada 8 años, donde la derecha genera riqueza, sin saber disminuir la brecha existente entre las clases sociales, y la izquierda derrocha nuestras reservas sin ningún tipo de control o medida que permita que la ayuda sea efectiva.



Es tiempo de cambio. Gracias a los jóvenes del 15M, se ha despertado un sentimiento de cambio. Es pronto para averiguar su efecto, pero debe tomarse como esa pequeña ola que acaba de comenzar a crecer y revolucionar un cambio en la actitud de resignación hacia nuestro sistema político. Nuestra Democracia necesita un lavado de cara. Necesitamos que los nuevos políticos sean auténticos líderes basados en la honradez, el equilibrio y la eficiencia.



Es la hora de la acción, siempre pacífica, demostrando al mundo que somos una generación preparada. Cada uno a su manera, pero siempre mostrando una actitud de cambio. Unámonos al cambio; mostremos esperanza y tesón; y sólo sumandonos al movimiento podremos hacer que verdaderamente la democracia vuelva a sentirse ciudadana.

Leandro Casares